Ayuda angelical
Anteayer quiso el destino que justo en el instante que una pata comenzó a cruzar la ruta No. 1, (Tel Aviv – Jerusalén), la más transitada del país, seguida por sus siete patitos, viajara en ella un policía de tránsito, que reaccionó ipso-facto. Bajó de su auto y detuvo el tránsito para permitirle a la oronda madre y a su prole salir a salvo de la audaz travesía.
Lo que no decía la noticia era si a la pata se le puso la piel de gallina hasta que se le aparecio, como en los cuentos de hada, su ángel de la guarda.
viernes, 25 de mayo de 2007
jueves, 17 de mayo de 2007
Noticia optimista
¡Albricias! Hoy, por primera vez desde 1951, dos trenes cruzaron el límite entre Corea del Norte y del Sur, en sendas direcciones. Imposible no interpretarla como un guiño optimista para estos pagos.
La lluvia también es noticia
Si bien los sucesos en el sur del país y en la franja de Gaza siguen acaparando los titulares, la lluvia y el granizo de ayer en Jerusalén también fueron noticia. Además de por intempestiva e insólita -llovió sólo en Jerusalén y hubo una diferencia de más de 25 mm por hora, entre uno y otro barrio-, la lluvia fue noticia por el sólo hecho de saber que no lo será durante el próximo medio año. Asi es aquí. Salvo contadas e ínfimas excepciones, entre mayo y octubre no llueve.
En este sentido la lluvia no es una excepción. Como siempre, sólo cuando sentimos que estamos por dejar de tener algo, valoramos más que nunca su existencia.
En este sentido la lluvia no es una excepción. Como siempre, sólo cuando sentimos que estamos por dejar de tener algo, valoramos más que nunca su existencia.
miércoles, 16 de mayo de 2007
Otro mundo
Miércoles 16 de mayo, 2007
A menos de 100 km
Increíblemente, a menos de 100 km de Tel Aviv y de Jerusalén, dentro del territorio nacional, existe otro planeta, la ciudad de Sderot y alrededores. Desde hace aprox. seis años, con breves y esporádicos intervalos, la población vive acosada por la caída de proyectiles del tipo "kasam". Ayer a la noche, por ejemplo, cayeron 20 y esta mañana, siete." "Heridos. Corridas a la habitación – refugio y demás vaivenes de una ciudad en guerra", comentaba hoy por la radio uno de sus habitantes.
Todo va a estar bien
Esta semana comenzó con la trágica noticia de la muerte de 4 excursionistas israelíes, al ser sorprendidos por una repentina inundación por la zona del Mar Muerto. Formaban parte de un grupo de 11 jóvenes, de veinte y pico, egresados del servicio miliar, expertos en deporte de aventura. Los sobrevivientes atestiguaron que consultaron permanentemente a las autoridades de la Reserva Natural, (cuya entrada abonaron), conscientes de la potencial amenaza de inundación y siguieron adelante después de recibir el pertinente OK. Las autoridades afirman que solicitaron a los jóvenes abandonar el lugar pero ellos ignoraron sus advertencias.
La tragedia seguramente llegará a los tribunales pero el debate público ya está desatado. La Reserva debía estar abierta o cerrada?
Las mutuas acusaciones despertaron severas sospechas de que tal vez se trata de un lamentable desenlace de una actitud común por estos pagos, que sintetiza la frase "iié beseder". Literalmente, quiere decir, "todo va a estar en orden", pero se la usa en el sentido, "todo va a estar bien".
Confianza alarmante
La frase "iié Beseder" es difícil de pronunciar para los latinos parlantes pero más difícil de digerir. Como es una de las frases más comunes aquí, es una de las primeras que incorpora todo nuevo inmigrante a su vocabulario. Tal vez la única que la precede es la palabra "sablanut" (= paciencia), que los funcionarios públicos acostumbran a decir a los nuevos inmigrantes, separándola en sílabas, sa – bla – nut. No está claro si el silabeo es para que la capten o para ejemplificar su significado.
La frase "iié beseder" está íntimamente ligada a la arraigada actitud de confianza desmedida, conocida con el apodo "smoj" (= confia - 2da persona del M. Imperativo) que rige gran parte de la vida en Israel.
Asi que ya saben, si estando en Israel, reciben alguna vez, como respuesta la frase "smoj alai" (= confiá en mí), se recomienda interpretarla como una alerta de peligro, tal cual como cuando al acercarnos a un cruce con las vías del tren, vemos la luz roja y oímos la alarma.
A veces, todo sale bien
Ojo! que si la consigna del "smoj" persiste, a pesar de sus muchas veces trágicos resultados, es porque en muchos otros casos funciona. En realidad, los términos "iié beseder" como "smoj" son efectos del pragmatismo del que hablé en posts anteriores. Ayer tuvimos un nuevo y alentador ejemplo de su eficacia. En el hospital de niños Schneider en Petak Tikva, los médicos lograron sacar un alfiler de gancho abierto, del pulmón de un niño de 4 años (que había tragado, "jugando"), por medio de una inédita operación en la que utilizaron una técnica utilizada en tratamientos coronarios.
Lo que se llama la creatividad al servicio de la ciencia.
Ni los perros se salvan.
La excelente y popular comediante israelí Orna Banai, famosa también por su gran amor a los animales, encabeza una campaña para fomentar la esterilización de las perras, con el fin de reducir el gran número de perros abandonados. Lo más impactante que dijo en una entrevista televisiva, durante una visita a una de las Asociaciones Protectoras de Animales fue un comentario, al margen de la susodicha campaña, "es increíble, pero también aquí hay discriminación. La gente que viene a adoptar animales difícilmente elige perros de color negro."
A menos de 100 km
Increíblemente, a menos de 100 km de Tel Aviv y de Jerusalén, dentro del territorio nacional, existe otro planeta, la ciudad de Sderot y alrededores. Desde hace aprox. seis años, con breves y esporádicos intervalos, la población vive acosada por la caída de proyectiles del tipo "kasam". Ayer a la noche, por ejemplo, cayeron 20 y esta mañana, siete." "Heridos. Corridas a la habitación – refugio y demás vaivenes de una ciudad en guerra", comentaba hoy por la radio uno de sus habitantes.
Todo va a estar bien
Esta semana comenzó con la trágica noticia de la muerte de 4 excursionistas israelíes, al ser sorprendidos por una repentina inundación por la zona del Mar Muerto. Formaban parte de un grupo de 11 jóvenes, de veinte y pico, egresados del servicio miliar, expertos en deporte de aventura. Los sobrevivientes atestiguaron que consultaron permanentemente a las autoridades de la Reserva Natural, (cuya entrada abonaron), conscientes de la potencial amenaza de inundación y siguieron adelante después de recibir el pertinente OK. Las autoridades afirman que solicitaron a los jóvenes abandonar el lugar pero ellos ignoraron sus advertencias.
La tragedia seguramente llegará a los tribunales pero el debate público ya está desatado. La Reserva debía estar abierta o cerrada?
Las mutuas acusaciones despertaron severas sospechas de que tal vez se trata de un lamentable desenlace de una actitud común por estos pagos, que sintetiza la frase "iié beseder". Literalmente, quiere decir, "todo va a estar en orden", pero se la usa en el sentido, "todo va a estar bien".
Confianza alarmante
La frase "iié Beseder" es difícil de pronunciar para los latinos parlantes pero más difícil de digerir. Como es una de las frases más comunes aquí, es una de las primeras que incorpora todo nuevo inmigrante a su vocabulario. Tal vez la única que la precede es la palabra "sablanut" (= paciencia), que los funcionarios públicos acostumbran a decir a los nuevos inmigrantes, separándola en sílabas, sa – bla – nut. No está claro si el silabeo es para que la capten o para ejemplificar su significado.
La frase "iié beseder" está íntimamente ligada a la arraigada actitud de confianza desmedida, conocida con el apodo "smoj" (= confia - 2da persona del M. Imperativo) que rige gran parte de la vida en Israel.
Asi que ya saben, si estando en Israel, reciben alguna vez, como respuesta la frase "smoj alai" (= confiá en mí), se recomienda interpretarla como una alerta de peligro, tal cual como cuando al acercarnos a un cruce con las vías del tren, vemos la luz roja y oímos la alarma.
A veces, todo sale bien
Ojo! que si la consigna del "smoj" persiste, a pesar de sus muchas veces trágicos resultados, es porque en muchos otros casos funciona. En realidad, los términos "iié beseder" como "smoj" son efectos del pragmatismo del que hablé en posts anteriores. Ayer tuvimos un nuevo y alentador ejemplo de su eficacia. En el hospital de niños Schneider en Petak Tikva, los médicos lograron sacar un alfiler de gancho abierto, del pulmón de un niño de 4 años (que había tragado, "jugando"), por medio de una inédita operación en la que utilizaron una técnica utilizada en tratamientos coronarios.
Lo que se llama la creatividad al servicio de la ciencia.
Ni los perros se salvan.
La excelente y popular comediante israelí Orna Banai, famosa también por su gran amor a los animales, encabeza una campaña para fomentar la esterilización de las perras, con el fin de reducir el gran número de perros abandonados. Lo más impactante que dijo en una entrevista televisiva, durante una visita a una de las Asociaciones Protectoras de Animales fue un comentario, al margen de la susodicha campaña, "es increíble, pero también aquí hay discriminación. La gente que viene a adoptar animales difícilmente elige perros de color negro."
jueves, 10 de mayo de 2007
Efecto celular
A veces uno, es multitud
Ayer al mediodía viajé en tren. Precisamente salí tarde con el fin de evitar la aglomeración de las horas pico. La aglomeración la evité pero a veces, un único pasajero con efectos bulliciosos equivale a una multitud. El susodicho era un joven de menos de treinta, a juzgar por su aspecto, y tzabar por el acento (aunque debería escribir, por carecer de él, ya que se supone que los nativos de un país, por naturaleza, no lo tienen). La primera vez que me percaté de su existencia fue cuando el llanto de un bebé rompió el silencio acogedor, que hasta ese momento sólo había interrumpido el traqueteo con su parsimonia apaciguadora. Mi instinto maternal se despertó al vuelo - bueno, dormir lo que se dice dormir, nunca duerme-. Ipso facto comencé a husmear alrededor en búsqueda de la pequeña alma en pena, como si todos los bebes del mundo me lloraran a mí. No tuve tiempo ni de esbozar un ceño fruncido ya que el llanto desapareció con la misma fugacidad con la que había irrumpido. Quien hizo el milagro fue el joven mencionado al apretar en su celular el botón con el dibujo del tubito verde (sobreviviente de las épocas en las que los teléfonos tenían forma de teléfonos). Si, efectivamente, el llanto era el ring tone. Si bien no fue la primera vez que escuché un ring tone lloroso, la surrealista elección volvió a asombrarme. Yo me pregunto, si se trata de plagiar, por qué no una carcajada? Y si de carcajada y de surrealismo se trata, imaginense si el pasajero ocasional, en vez de contestar ipso facto el llamado, hubiera dejado sonar el aparatito?
Con los conocidos efectos contagiosos y liberadores de la risa, al cabo de instantes, todos los pasajeros hubiéramos pasado a sostenernos la barriga de tanto reirnos y habríamos llegado a destino livianos y sosegados, como si acabáramos de salir de una sauna colectiva.
Como convertirse en presunto sospechoso
Volviendo a la realidad. Mi compañero de viaje además de pecar de lacrimoso lo hizo por extrovertido. Durante su infinita conversación telefónica repitió una y otra vez -a medida que lo iban pasando de un empleado a otro-, los datos de su tarjeta de crédito. Estos datos eran imprescindibles para realizar la averiguación pertinente, que con razón, tanto lo aquejaba. Pero, ¡oh casualidad!, lo son también para realizar una compra telefónica por medio de una tarjeta de crédito, que acá es cosa de rutina. O sea, que la próxima vez que este joven vuelva a descubrir que le cobraron de su tarjeta de crédito por una compra que él no realizó, todos sus ocasionales compañeros de viaje, del día 10 de mayo a horas del mediodia, nos convertiremos en presuntos sospechosos.
De inocente pasajero a entrometido
No tengo a mano estadísticas internacionales pero sin duda Israel figura dentro de los mayores consumidores de telefonía celular. Esto sumado a la peculiaridad israelí de hablar en voz alta, sea donde sea y con quien sea, convierte lo que antes era un trivial viaje en transporte público en una apasionante aventura. Y asi, sin ninguna intención incursionamos en historias personales, por lo general, pasionales e intrigantes, que más de una vez nos lleva a alterar nuestro destino original del viaje, con tal de no perdernos el final de la historia.
Ayer al mediodía viajé en tren. Precisamente salí tarde con el fin de evitar la aglomeración de las horas pico. La aglomeración la evité pero a veces, un único pasajero con efectos bulliciosos equivale a una multitud. El susodicho era un joven de menos de treinta, a juzgar por su aspecto, y tzabar por el acento (aunque debería escribir, por carecer de él, ya que se supone que los nativos de un país, por naturaleza, no lo tienen). La primera vez que me percaté de su existencia fue cuando el llanto de un bebé rompió el silencio acogedor, que hasta ese momento sólo había interrumpido el traqueteo con su parsimonia apaciguadora. Mi instinto maternal se despertó al vuelo - bueno, dormir lo que se dice dormir, nunca duerme-. Ipso facto comencé a husmear alrededor en búsqueda de la pequeña alma en pena, como si todos los bebes del mundo me lloraran a mí. No tuve tiempo ni de esbozar un ceño fruncido ya que el llanto desapareció con la misma fugacidad con la que había irrumpido. Quien hizo el milagro fue el joven mencionado al apretar en su celular el botón con el dibujo del tubito verde (sobreviviente de las épocas en las que los teléfonos tenían forma de teléfonos). Si, efectivamente, el llanto era el ring tone. Si bien no fue la primera vez que escuché un ring tone lloroso, la surrealista elección volvió a asombrarme. Yo me pregunto, si se trata de plagiar, por qué no una carcajada? Y si de carcajada y de surrealismo se trata, imaginense si el pasajero ocasional, en vez de contestar ipso facto el llamado, hubiera dejado sonar el aparatito?
Con los conocidos efectos contagiosos y liberadores de la risa, al cabo de instantes, todos los pasajeros hubiéramos pasado a sostenernos la barriga de tanto reirnos y habríamos llegado a destino livianos y sosegados, como si acabáramos de salir de una sauna colectiva.
Como convertirse en presunto sospechoso
Volviendo a la realidad. Mi compañero de viaje además de pecar de lacrimoso lo hizo por extrovertido. Durante su infinita conversación telefónica repitió una y otra vez -a medida que lo iban pasando de un empleado a otro-, los datos de su tarjeta de crédito. Estos datos eran imprescindibles para realizar la averiguación pertinente, que con razón, tanto lo aquejaba. Pero, ¡oh casualidad!, lo son también para realizar una compra telefónica por medio de una tarjeta de crédito, que acá es cosa de rutina. O sea, que la próxima vez que este joven vuelva a descubrir que le cobraron de su tarjeta de crédito por una compra que él no realizó, todos sus ocasionales compañeros de viaje, del día 10 de mayo a horas del mediodia, nos convertiremos en presuntos sospechosos.
De inocente pasajero a entrometido
No tengo a mano estadísticas internacionales pero sin duda Israel figura dentro de los mayores consumidores de telefonía celular. Esto sumado a la peculiaridad israelí de hablar en voz alta, sea donde sea y con quien sea, convierte lo que antes era un trivial viaje en transporte público en una apasionante aventura. Y asi, sin ninguna intención incursionamos en historias personales, por lo general, pasionales e intrigantes, que más de una vez nos lleva a alterar nuestro destino original del viaje, con tal de no perdernos el final de la historia.
martes, 8 de mayo de 2007
Certeza, no indiferencia
Hoy, un día después de que empezaron a mostrar las imágenes sobre las que comenté ayer, los noticieros comienzan a contar otro cuento. Hoy explican que lo que detuvo a los conductores de detenerse a prestar ayuda no fue la indiferencia, sino la certeza, de que no había a quien auxiliar, (el accidentado había sido pisado por un camión). Cuentan que muchos llamaron a la policía y ambulancia, otros se detuvieron unos metros adelante, y que los primeros que intentaron acercarse, al cabo de casi dos minutos, se detuvieron a unos metros, impotentes.
Tal vez la polémica de ayer fue producto de una lectura demasiado veloz de las imágenes, tan común en nuestro milenio.
Tal vez la polémica de ayer fue producto de una lectura demasiado veloz de las imágenes, tan común en nuestro milenio.
lunes, 7 de mayo de 2007
La indiferencia aún es noticia
El tema del día en los noticieros es el de un accidente, -ocurrido anteayer al mediodia, en un transitado cruce-, en el centro del pais, en el que murio un conductor de moto, de sesenta y pico de años, (experimentado profesor de conducción). Desgraciadamente, un caso de rutina, que hubiera quedado en el olvido, como un número más, de no ser por doña casualidad. Una cámara de seguridad de un edificio cercano, registró el accidente. Lo que escandalizó no fueron borbotones de sangre (las imágenes fueron tomadas de lejos), sino que en el reloj de la cámara se constata, que transcurrieron casi dos minutos hasta que alquien se acercó al accidentado. Lo que se ve durante ese lapso es que todos los autos siguen su rumbo, esquivando el cuerpo y la moto, tirados sobre el asfalto. "Hasta ahora decíamos, 'esto pasa en Nueva York", -repetían una y otra vez los locutores-, "pero ahora también nos está pasando a nosotros." Hasta Avi Dichter, ministro de Seguridad, dedicó su disertación de hoy en el Parlamento al caso.
El lado optimista de este episodio es el hecho en si, que en la apretada agenda noticiosa de estos pagos, la indiferencia aún sea noticia.
El lado optimista de este episodio es el hecho en si, que en la apretada agenda noticiosa de estos pagos, la indiferencia aún sea noticia.
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