Pinceladas y reflexiones sobre la vida cotidiana a orillas del Mediterráneo

sábado, 7 de abril de 2012

¿Soportar o cortar?


Acabo de cortar la etiqueta de uno de mis pañuelos preferidos. Sí, me refiero a ese cuadradito de tela en el que figuran los datos del país de origen, material, etc. Aparentemente, un hecho  insignificante que nada debería estar haciendo por este blog. Sin embargo, bien merecido tiene este post. Sucede que el pañuelo lo compré hace…. más de medio año y a pesar de que esta bendita etiquetita me volvía loca con su tozuda insistencia en aparecer, ridículamente, siempre delante, –como si ella y no el estampado de flores fuese la verdadera protagonista de este pequeño chal–, no se me había ocurrido hasta este momento la perspicaz idea de ¡cortarla!

Fue un instante impredecible. Cuando al mirarme al espejo la vi ahí, enarbolada en su impertinencia me pregunté: ¿y si la corto? Me aterroricé. No por el tiempo que pasó hasta que encontré tan exitosa como simple solución sino por el filoso interrogante que vino a colación: ¿Qué otras «etiquetas» pude haber cortado y sin embargo, sigo soportando?

viernes, 6 de abril de 2012

P de Pesaj y de postergado


Seder, literalmente, significa orden pero en realidad, la fiesta de Pesaj que se inicia con la tradicional cena familiar (por no decir comilona) tiene un significado mucho más amplio.

Por empezar, se llama también la Fiesta de la liberación, a raíz del legendario éxodo de Egipto, excelente excusa y oportunidad para alimentar cualquier ímpetu liberador adormecido que todos los días del año nos inspira tantas ganas como miedo de despertarlo...

Paradójicamente, la fiesta de Pesaj está absolutamente identificada con la limpieza en el sentido más prosaico, aunque nunca llegué a entender qué tiene de libre pasarse semanas fregando y expurgando nuestra casa como si de la noche a la mañana, en cuanto termina Purim, nos convirtiéramos todos al unísono en impuros. Felizmente, en los últimos años la impronta del feng shui me "amigó" con el raye nacional de dar vuelta la casa al relacionar la limpieza habitacional con la del alma.

A este particular enganche de la liberación con el aseo se acopla la renovación y el cambio. En esta veta de Pesaj avanzo sigilosamente y no me ando con cuestionamientos. No vaya a ser que las ondas energéticas que pululan por estos lares en esta época del año,  en lo que a dar un paso al frente con proyectos se refiere, se espanten.

Así que apurada e inmersa en este primaveral e irresistible impulso de hacer lo deseado y postergado, retomo mi querido y abandonado blog.
¡Jag Sameaj!

sábado, 19 de febrero de 2011

Israel: en guerra contra la corrupción

Lamentablemente el título de este post no es más que una expresión de deseo. Sucede que son tantas las investigaciones y los juicios sobre presuntos o comprobados delitos (de toda índole) cometidos por  funcionarios públicos, incluídos políticos y militares de las más altas esferas (un ex presidente, varios ex ministros, un ministro en ejercicio, jefes de gobiernos municipales, autoridades impositivas, generales, etc. etc.) que se llevan a cabo últimamente, que quiero creer que la razón de tal efervescencia es que se declaró la guerra contra la corrupción.

O sea, quiero creer que no es que hoy en día la cúspide que dirige el país es más corrupta que antes, sino que siempre lo fue solo que ahora hay quienes están empeñados en detapar la olla, aunque el olor que emane de ella apeste.

La otra alternativa ante tan desolador panorama, la de suponer que estos casos son sólos granitos de arena en un mar de corrupciones no descubiertas aún, y que muy probablemente no se descubrirán nunca, que «saltan» porque ya son tantos que ellos mismos destapan la olla, es demasiado deprimente.

No hay caso, como siempre, cada uno elige de qué lado mirar la realidad, del de la mitad llena del vaso, o de la mitad vacía. 
Ines Weller desdeisrael@gmail.com

viernes, 31 de diciembre de 2010

Una buena manera de empezar el 2011

¡Feliz Año Nuevo!

La histórica y plausible sentencia del Tribunal de Tel Aviv que ayer (jueves 30.12) declaró culpable a Moshé Katzav, ex presidente de Israel (durante los años 2000-2007) de los cargos de violación y acoso sexual despierta sentimientos encontrados.

Por un lado, una profunda vergüenza por el hecho de que el susodicho haya llegado a ocupar un cargo tan distinguido, que precisamente, es más que nada honorífico. Porque todo se destapó gracias a que el mismo Katzav presentó una denuncia por chantaje y nunca sabremos que hubiera pasado si no lo hubiera hecho. Porque al principio se llegó a un acuerdo entre las partes que hubiese evitado el juicio pero felizmente el mismo Katzav lo anuló. Porque el juicio duró cuatro y medio largos años (y aún no se dio a conocer la pena). Porque ahora políticos comentan que ya entonces, en vísperas de que Katzav le ganara las elecciones presidenciales a Shimón Peres (el presidente actual) se hablaba «puertas adentro» acerca de su sumamente tachable conducta para con las mujeres, pero nadie dijo nada.

Por el otro, un inmenso orgullo al comprobar que la Justicia en este país tuvo no sólo la competencia para juzgar a un político de tan altas esferas por el delito de violación y acoso sexual, sino la decisión y el coraje para hacerlo. Lamentablemente, por delitos económicos y de otra índole, ya lo habíamos comprobado en demasiadas ocasiones, e incluso actualmente dos ex ministros están cumpliendo sus respectivas condenas en la cárcel, otros ya las cumplieron, un ex primer ministro está siendo juzgado por estafas varias y la lista sigue...

No hace falta tener dones especiales para percibir la envidia en la mirada de otras naciones que sobrellevan con pena el saber que las conductas sexuales de algunos de sus dirigentes no son muy distintas a la del ex presidente israelí, y con el mismo pesar conviven con la certeza de que la Justicia de su país es incapaz de juzgarlos.

Lo más alentador del caso es que por un momento el nombre de Israel se menciona en los Medios de todo el mundo no en el contexto del conflicto de Medio Oriente, sino como una nación «normal» y sobretodo un ejemplo de democracia.
Una auspiciosa manera de empezar el año.
¡Feliz Año Nuevo!

Ines Weller desdeisrael@gmail.com

Mr Israel Pragmático: receta ideal para un neumático pinchado

Hace unos dias tuve un encuentro cara a cara con el a veces súper bendito y otras tantas odiado pragmatismo israelí. Yo estaba en la playa de estacionamiento (al aire libre) del edificio en el que vivo, ubicada junto a la entrada, paso obligatorio para llegar a la calle. Se podrán imaginar la cara que tenía: acababa de descubrir que el neumático de reserva, recién instalado por mi hijo en lugar del pinchado, estaba ídem. O sea, de cinco neumáticos a mi disposición, dos pinchados.





No sé cuánto hubiese tardado en resolver la situación por la sencilla razón de que no tuve oportunidad de saberlo. Instantes después de que tomé consciencia de nuestro tan poco auspicioso saldo de ruedas, aún boquiabierta por el shock, salieron del edificio una pareja de alrededor de 60 años, con pinta de jubilados, con la nieta. Mientras avanzaban hacia la calle, al percibir el estado de mi rueda delantera, y de mi estado de ánimo que sin duda se reflejaba en mi cara, el hombre me preguntó, sin detenerse: ¿«tenés una rueda de auxilio?» Cuando le contesté que también ésta estaba pinchada se detuvo ipso-facto para decirme:
–Traela, te llevo a un taller mecánico, esperamos mientras te la arreglan y después te traigo, la colocan y llevan a arreglar la rueda de auxilio.

–¡¿Perdón?!, fue lo único que atiné a decir con la boca aún sin cerrar…

Cabe aclarar que hasta aquel momento, durante los varios años que convivimos en el mismo edificio, nunca antes habíamos intercambiado más que el saludo de cortesía: «Shalom» «Shalom».

Tal cual aquella anécdota del colchón que relaté en uno de mis primeros posts en este blog, también en esta oportunidad tuve el beneplácito de palpar el pragmatismo israelí.

Mientras que yo estaba totalmente absorbida por la tarea doble de, por un lado, digerir el dato del segundo neumático pinchado y por el otro, disolver el nudo de angustia que me había emergido en la garganta y amenazaba con desinflarme totalmente, como si la pinchadura de los neumáticos fuese obra de una extraña epidemia que afecta también a los humanos, Mr. Israel Pragmatismo ya había elaborado un plan de acción tan rápido como efectivo.

No hay duda. Lo mejor que le puede pasar a uno cuando se le pincha un neumático es toparse con él. En cambio, en otras circunstancias, el tan eficiente Mr. Pragmatismo puede producirnos, con la misma eficacia y velocidad, un irresistible ataque de nervios.
Ines Weller desdeisrael@gmail.com

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cristina, Dilma y las riendas de nuestra vida

Como si fuera cosa de mandinga, o de las energías celestiales, la elección de Dilma Rouseff, la primera presidenta del Brasil, coincidió con el regreso al "trabajo" de Cristina Fernandez, la presidente argentina, a contados días del repentino fallecimiento de su esposo y ex presidente Néstor Kirchner. (Lástima que Michelle Bachelet ya no está en Chile porque sino, el regreso al matriarcado ya no sería una hipótesis sino una realidad).

Más allá del quehacer político y partidario de cada una de ellas, que no conozco a fondo, hay algo que me tiene impactada: el hecho de que estas dos 'mujerazas' se las ingeniaron no sólo para llegar al poder, sino para hacerlo sin renunciar en el camino a su feminidad, como sí lo hicieron sus colegas décadas atrás. como Golda Meier aquí, o Margaret Tatcher en Gran Bretaña.

No creo que las mujeres en el poder sean una opción mejor que los hombres, ya que hay mujeres que mejor tenerlas muy lejos, pero me alegra muchísimo que aumente nuestra representación en los altos cargos y ¡ojo! no porque esto nos haga la vida más fácil, sino todo lo contrario.

Porque al saber que Cristina y Dilma llevan las riendas de todo un país y se levantan todas las mañanas decididas a llevarse al mundo por delante,si es necesario, con tal de llevar a cabo su agenda presidencial, lo mínimo que podemos hacer es tomar las riendas de nuestras modestas vidas. Aún si para hacerlo tengamos no sólo que luchar contra viento y marea sino reescribir por completo el argumento de la película que veníamos protagonizando desde la era pre-presidentas.



Ines Weller desdeisrael@gmail.com

jueves, 9 de septiembre de 2010

Desde la liminalidad... de Rosh Hashaná


Rosh Hashaná (año nuevo judío)es siempre un buen momento para la reflexión, ni que hablar para la meditación. Si bien en el día a día nos manejamos con el calendario gregoriano, el año nuevo judío coincide en Israel, semana más, semana menos, con el inicio del año escolar y de actividades culturales; el regreso de las vacaciones de verano al mundo laboral etc.

O sea, difícilmente se puede eludir las fantasía de estar frente al comienzo de una nueva época en la que, ¡por fin! concretaremos algún sueño.

Pero cuando la víspera del Año Nuevo cae un miércoles, como es el caso este año, ya no se trata de un "momento" de balance sino de una eternidad... Una vez aceptado el hecho de que nos guste o no, nos venga bien o no, nuestra vida se detiene por... (esperen que calcule, jueves, viernes, sábado...)¡72 horas! sin transporte ni negocios (salvo los que están en los pocos y lejanos centros comerciales que abren los sábados, ni ninguna actividad fuera de comer, descansar y los más energéticos, pasear, no hay más remedio que sumergirse en el limbo, que es precisamente desde donde escribo este post.

(Aclaración: como en Israel los sábados son días de paro casi total de actividades, a los dos días de la festividad se agrega un tercer feriado)

Inmediatamente después de haber escrito una detallada lista de cosas postergadas que, se supone, voy a hacer este fin de semana, tan interminable como la mismísima lista (que uso más como el viejo truco limpia - consciencia que como un recurso organizador) sucumbí a la tentación de sumergirme en este período de transición, tan forzado, impuesto y obligatorio como bienvenido.

Apenas puse un pie en este "tiempo entre tiempos" (mientras mis dos piernas se acomodaban extendidas a sus anchas sobre la mesa ratona, cual si pertenecieran a alguna ejecutiva exitosa)me vino a la memoria una palabra que aprendí en una de las clases de antropología -cuando allá lejos y hace tiempo estudiaba en la Universidad de Tel Aviv-: liminality, liminalidad en castellano.

En un principio dudé si la recordaba correctamente ya que diccionarios importantes, entre ellos el de la RAE, la ignoran olímpicamente. (La palabra más cercana que encontré en rae.es es liminar: "Perteneciente o relativo al umbral o a la entrada".) Pero finalmente encontré en la wikipedia (¡bendita!)la siguiente definición: "es una noción tomada de Arnold Van Gennep y alude al estado de apertura y ambigüedad que caracteriza a la fase intermedia de un tiempo-espacio tripartito (una fase preliminal o previa, una fase intermedia o liminal y otra fase posliminal o posterior)."


Me alegré al comprobar que no sólo recordaba correctamente la palabra sino su signficado. Por un lado, por el placer de corroborar que a pesar de los kilómetros andados, mi memoria todavia me regala algunos destellos de vez en cuando... Y por el otro, porque la sociedad y la cultura irsraelí son proliferas en liminalidades asi que viene bien saber cómo se llaman estas tierras de nadie temporales.







Ines Weller desdeisrael@gmail.com